En este mundo llamado planeta tierra, tenemos un papá y una mamá, eso sin lugar a dudas, y que alegría da cuando somos adultos y tener recuerdos de momentos agradables que se vivieron con ellos, pero esto no siempre es así, he escuchado a más de alguna persona que sus recuerdos de infancia no son los mejores, estas personas se encuentran invadidos por una tristeza que crece a un estado de amargura cuando esas memorias han dejado una huella muy dolorosa en su corazón, donde en el proceso del diario vivir, esa huellas de la niñez, adolescencia y juventud atraen a su vida ansiedad y estrés emocional, a tal nivel que muchas veces ese recuerdo se transforma en trauma, el cual es un detonante para afecciones de salud mental y física, atrayendo para sí algunas enfermedades, por ejemplo: tensión en los músculos y literalmente presión y dolor en el pecho, ataques de pánico, pesadillas, episodios de tristeza profunda y muchas veces asta culpa, cuando definitivamente la persona maltratada no es la culpable de ni uno de esos eventos violentos que se vivieron.
Todo ser humano que viene a este mundo debería obtener amor, cariño y una crianza saludable de parte de los padres
Pero cuando nos encontramos frases como un versículo que se encuentra en la biblia en Deuteronomio 5:16, que dice:
“Honra a tu padre y a tu madre como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.”
Y luego en el nuevo testamento Jesucristo nos lo recuerda en el libro de Mateo capítulo 19 versículo 19
“Honra a tu padre y a tu madre; y amaras a tu prójimo como a ti mismo”
Al leer estos versículos y si somos personas que buscamos en la biblia escritos que nos ayuden a crecer espiritualmente; pensamos:
¿cómo puedo honrar a esas personas que me hicieron tanto daño?
Este tipo de preguntas muchas veces se cargan en silencio.
La palabra Honrar uno de sus significados es respetar, o tratar con dignidad, no necesariamente se tiene que tener una relación cercana con esa persona que te daño, ya que honrar no significa permitir abuso, ni mucho menos seguir conviviendo con alguien que te hace daño.
Si tus padres no te proporcionaron un ambiente de orden familiar y respeto la responsabilidad no cae sobre ti, tu vida plena y en paz no depende de ellos sino de como tú decides vivir ahora, no dejar que su daño te defina, trabajar en el perdón es uno de los caminos más sanos y valientes que existen.
Lo primero que puedes hacer es reconocer tu dolor sin minimizarlo, perdonar no significa volver a acercarte ni permitir que te lastimen otra vez, el perdón nace cuando tu recuperas tu seguridad no cuando ellos cambian, libérate de la culpa que no te pertenece, no fue tu culpa que ellos no supieran amar mejor, el perdón no llega de golpe es poco a poco, por capas, el perdón no tiene fecha límite, el perdón es para que tu puedas vivir sin cargar con heridas que no te mereces.
Al buscar en algunas traducciones encontré que en hebreo “prolongados tus días” se refiere a una vida estable, plena con propósito y bienestar, no solamente a vivir muchos años.
Colosenses 3:21 “Padres no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten”
En la cultura bíblica la familia era el núcleo donde se aprendía respeto disciplina y valores y responsabilidad, si una persona crecía en un ambiente sano era más probable que tuviera una vida estable y segura, por eso el mandamiento dice:
“Honra a tu padre y tu madre, para que te vaya bien y sean prolongados tus dias” es decir:
Si creces en un ambiente ordenado y respetuoso, tendrás una vida más equilibrada y menos destructiva.
En tu caso que tus padres fueron todo lo contrario, aquí la promesa no se rompe porque ellos fallaron y mucho menos te condena, si tus padres no fueron buenos contigo entonces la palabra “Honrar” ya no significa obedecerlos ni estar cerca de ellos, lo que significa es:
- no repetir lo que ellos hicieron
- no dejar que su comportamiento te destruya
- sanar tus heridas
- construir una vida diferente
- actuar con integridad, aunque ellos no lo hicieron
y eso también te lleva a una “larga vida”: una vida más libre, más consciente, más sana.
Dios no te pide que honres el mal, Dios te pide que no permitas que el mal te convierta en alguien roto. Los días prolongados llegan: cuando tú eliges un camino distinto al que ellos te dieron.
Salmo 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me acogerá”

